La calidad de los suelos

El suelo es un recurso dinámico que sustenta la vida de las plantas. La calidad del suelo juega un papel fundamental para la implementación de las prácticas agrícolas. Un suelo bien cuidado y fértil le proporciona a las plantas los nutrientes esenciales para su crecimiento y desarrollo. Adicional, las propiedades físicas del suelo como la estructura y los agregados permiten que los gases, como el oxígeno, y el agua puedan llegar hasta la zona de la raíz para que las plantas puedan absorberlos. Los suelos son clasificados como suelos sanos o suelos de calidad ya que no solamente se describen suelos fértiles, si no que también se toma en consideración las propiedades físicas y biológicas del mismo. Estas propiedades ayudan a mantener la productividad del suelo, la calidad del medio ambiente y a promover animales y plantas saludables. La calidad de suelo se refiere a la capacidad del suelo de funcionar para sostener la productividad de plantas y animales, mejorar la calidad del agua y aire a la vez que proporcionan un sin número de beneficios a los humanos. 

Para medir la calidad de un suelo se utilizan una serie de indicadores los cuales ayudan a determinar la situación actual en la que se encuentra ese suelo. Estos indicadores pueden ser propiedades físicas, químicas o biológicas. Para que las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo sean consideradas indicadores de calidad deben cumplir con unas condiciones específicas. Los indicadores físicos incluyen la textura, la profundidad, la infiltración, la retención de agua y la estabilidad de los agregados. Estos indicadores influyen grandemente en la determinación de la disponibilidad de agua para las plantas, erosión, potencial de productividad y potencial de lixiviación. 

El contenido de materia orgánica, el pH, la conductividad eléctrica, la disponibilidad de elementos esenciales, los metales pesados y la capacidad de intercambio catiónico son catalogados como indicadores químicos. Estos indicadores nos ayudan a determinar la disponibilidad de elementos esenciales para el desarrollo de los cultivos, la acidez del suelo, fertilidad del suelo, actividad química y biológica del suelo, entre otros factores. Los niveles de metales pesados presentes en la solución de suelo nos ayudan a determinar síntomas de toxicidad que estos provocan en las plantas los que a su vez afectan el crecimiento y la calidad de los cultivos. 

Entre los indicadores biológicos se destacan: el contenido de lombrices, rendimiento del cultivo, contenido de la masa microbiana y la cantidad de nitrógeno mineralizable. El contenido de lombrices en el suelo nos ayuda a conocer la actividad microbiana a la vez de que nos ayudan a mejorar las características físicas del suelo. La masa microbiana del suelo sirve de catalizador microbiano en la fijación y reposición del carbono y de nitrógeno. El rendimiento del cultivo nos indica la disponibilidad de los elementos en el suelo mientras que la cantidad de nitrógeno mineralizable nos ayuda en la determinación de la productividad y aporte adicional del elemento al suelo. 

Fuente: http://www.ecured.cu

Por: Alejandro R. Carrero Muñiz

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