El buen manejo de los suelos

En el buen manejo de los suelos se tiene como meta satisfacer las necesidades esenciales de las plantas y organismos. Una planta sana requiere de agua, nutrientes, oxígeno y un medio que le permita a las semillas germinar, a los brotes emerger y crecer, que las raices que puedan crecer vigorosamente y proporcionen el anclaje que la planta necesita. El proceso de producción de los cultivos necesita de varias prácticas para manejar los suelos donde se producen los mismos. Estos incluyen la preparación del terreno, cultivar, aplicación de fertilizantes o cal agrícola, siembra de plantas cobertoras, aplicación de estiércol o composta, rotación de cultivos, entre otras prácticas.

Años dedicados a la investigación agrícola nos demuestran que la manera en que se emplean estas prácticas generan una gran diferencia en la calidad y salud del suelo. Cuando éstas se emplean de la manera correcta se puede mejorar la fertilidad del suelo, la estructura, la actividad biológica presente y quizás lo más importante es que se protege al suelo contra la erosión. Los suelos que son manejados adecuadamente producen un mayor rendimiento y mejor calidad en las cosechas. Un suelo bien cuidado nos ayuda a reducir los costos de producción ya que evitamos la aplicación excesiva de fertilizantes y otros agroquímicos necesarios en la producción.

Manejar la materia orgánica correctamente es de suma importancia ya que la ésta juega un papel en la gran mayoria de los aspectos relacionados a la calidad y salud del suelo. La materia orgánica está compuesta de residuos animales y vegetales y de otras sustancias producto de su descomposicion los cuales ayudan a alimentar a los microorganismos y a otros organismos vivos que habitan en el suelo los que a su vez proporcionan grandes beneficios. Entre estos beneficios se destacan el control de plagas y enfermedades, mejoramiento de la fertilidad del suelo mediante el rompimiento de las particulas que la componen. Adicional a esto, la materia orgánica ayuda a mejorar la retención de agua, a promover los agregados de las partículas de suelo que ayudan a mejorar la estructura física y mantiene el suelo aireado para proporcionar un mejor crecimiento de las raíces.

Las prácticas como el establecimiento de plantas cobertoras, la aplicación de composta o estiércol, la rotación de cultivos y el control de la erosión para la conservación del suelo ayudan a mantener o inclusive a aumentar la cantidad de materia orgánica presente. Es indispensable que se empleen estas prácticas de manejo en los suelos para asegurar que la presente y futuras generaciones posean suelos de gran calidad para la producción de alimentos y otros beneficios que se obtienen de los mismos.

Por: Alejandro R. Carrero Muñiz

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